Laboratorios

CODULAB

El polvo cósmico está formado de partículas minerales que presentan una gran variedad de geometrías y tamaños, desde las partículas sub-micrométricas hasta los milímetros. Son esenciales para el estudio de las atmósferas planetarias, de la envoltura de gas y polvo que rodea el núcleo de los cometas o de los discos donde se forman los planetas.

El objetivo científico del laboratorio en torno al polvo cósmico es:

  • Determinar las propiedades físicas de muestras de polvo de interés astrofísico.
  • Determinar las propiedades físicas de aerosoles atmosféricos, partículas suspendidas en la atmósfera terrestre, como las procedentes de erupciones volcánicas o el polen.

Para ello, llevan a cabo trabajos experimentales que miden la dispersión de la luz causada por nubes de partículas micrométricas. Además, con un levitador acústico se pueden suspender en el aire partículas individuales milimétricas con ondas de sonido de alta intensidad, para medir su patrón de dispersión. En ambos casos, se usa un láser sintonizable en el rango óptico como fuente de luz. En el caso de aerosoles terrestres, trabajan con muestras reales; en el caso de cuerpos astrofísicos, suelen trabajar con análogos, es decir, muestras terrestres que presentan las mismas características espectrales. Estas medidas permiten obtener información sobre su geometría, tamaño, composición y estructura. Más tarde, las medidas experimentales se comparan con observaciones procedentes de misiones espaciales, como Rosetta, y de telescopios astronómicos, principalmente los de los Observatorios de Calar Alto (Almería), Roque de los Muchachos (La Palma) y Sierra Nevada (Granada).